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sábado, 26 de mayo de 2012

IRLANDA: PASOS HACIA LA RECUPERACIÓN


A finales de 2011, Irlanda, se puede decir, veía la luz a través del túnel. Un año después de haber pedido un rescate de 85.000 millones de Euros, el país que llegó a tener un déficit del 32% del PIB en 2010, presenta cifras tres veces más pequeñas y el sistema bancario totalmente recuperado. 2011 también fue, tras tres años de Recesión, el primer año en que la economía Irlandesa volvió a crecer.





Las medidas duras que adoptó Irlanda le costaron el cargo al primer ministro Brian Conwell, cuyo partido fue duramente castigado en las siguientes elecciones anticipadas. La población irlandesa, al comienzo, consideraba el plan de ajuste como una “humillación” para ellos. Más tarde entró en el poder, Enda Kenny, del partido de la oposición de Conwell. Ofreciendo un gran consenso político en todas las cuestiones, como por ejemplo mantener el impuesto de sociedades al 12.5% a pesar de las presiones, fueron bazas decisivas para el contento de la población que comenzaba a ver que el plan daba resultado y la esperanza estaba en firme.
Pero no es oro todo lo que reluce, a pesar de las mejores, Irlanda sigue siendo el país europeo más endeudado y mantiene una tasa de paro histórica de un 14%.

 A finales de 2010 las inversiones extranjeras se elevaron el año pasado a 26.500 millones de dólares (unos 19.400 millones de euros).   El mercado exterior también se ha vuelto a reactivar. El valor del comercio bilateral con China asciende a 4.200 millones de euros anuales, constituyendo uno de los pilares de la incipiente recuperación. Irlanda ha comenzado a entablar relaciones con Arabia Saudí comprándole varios de sus productos, menos el Whisky y la cerveza Guiness . Las exportaciones al mundo musulmán ascendieron el año pasado a 500 millones con euros. El especial enfoque hacía estos países está puesto en la educación, la informática y las comunicaciones.  Mil saudíes estudian en universidades irlandesas. Los avances hacen que la población esté más animada y algunos medios tildan a Irlanda de “modelo a seguir”, incluida la propia Merkel, canciller alemana, declaró: “Irlanda es un magnífico ejemplo” refiriéndose a la forma de asumir y llevar el rescate financiero.




Quizá la cifra que exprese mejor esta mejora sean sus bonos a diez años, justo la principal causa de su declive. Hoy, rentan un 8,2 %, muy lejos del 14 % que se les pedía en julio y por debajo del 9 % en el que se movían cuando se acordó el rescate. Los griegos lo hacen en casi el 24 %, y los portugueses, por encima del 12 %. La demanda nacional también aumento, en 2011, un 0.8%.

La respuesta de los todopoderosos mercados –maestros de ceremonias en la posdemocracia– ha sido positiva, de manera que la prima de los bonos soberanos irlandeses es ahora menor que en noviembre del 2010. 

Aunque Irlanda haya salido de la crisis, debe mantener la austeridad y seguir planteando políticas para recortar el déficit público. La OCDE declaró a finales de 2011: “Irlanda sale de la crisis”.

Susana López Cruz

(Fuente emol.com abc.es)

CÓMO Y POR QUÉ DEL CAMBIO DE GOBIERNO





En noviembre de 2011 se anunció que Grecia tendría un nuevo Gobierno. Un gobierno de coalición sin el hasta entonces primer ministro, Yorgos Papandreu, que trataría de hacer frente a la dura tarea de evitar la bancarrota del país con una crisis que ya había traspasado las fronteras de las finanzas y se había extendido al ámbito político y social.

La deuda, en el trasfondo de la crisis
Se cumplen ahora dos años desde que las agencias de calificación rebajaran la nota de la deuda griega que provocó el desplome de la Bolsa y los bonos helenos. Corría el mes de diciembre de 2009 y ya entonces la Comisión y el Banco Central Europeo instaron al país a tomar medidas. Sólo un mes después, un informe de la Comisión acusa al Estado griego de irregularidad sistemática en el envío de datos fiscales a Bruselas. El 3 de febrero, la Unión Europea aprobó el plan de austeridad griego y prometió seguir de cerca los pasos del Ejecutivo.

El mecanismo de rescate
El 25 de marzo de 2010, los países de la zona euro acordaron el mecanismo para proceder, si fuera necesario, al rescate financiero de Grecia. Un mes después, Standard and Poor’s rebajó la deuda griega a bono basura y aumentaron las dudas sobre la solvencia del país. De forma paralela, crece el temor de que la situación se contagie a otros países de la unión monetaria y el euro cae hasta el nivel mínimo en un año.

El 29 de abril, el primer ministro griego, Yorgos Papandreu, responsabilizó a los gobiernos anteriores de la dramática situación del país: la deuda pública supera el 115% del PIB y el déficit público en 2009 asciende hasta el 13,6% del PIB.

Ayudas y reformas
Los problemas de la economía griega fueron en aumento y la eurozona decidió aprobar un préstamo al país de 110.000 millones de euros para 2010-2012, del que el FMI aportó 30.000 millones. A cambio, el Gobierno griego dio luz verde a un programa de reformas de las pensiones que también contempla la ampliación de la jubilación y el periodo de cotización para acceder a la pensión completa. Hacia finales de año, el 23 de noviembre, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional aprobaron el tercer tramo de ayuda a Grecia, poco después de conceder el segundo.

Huelgas generales
2011 comienza como acabó el año anterior, con una huelga general el 23 de febrero. En los doce meses anteriores, la sociedad griega, con un alto grado de descontento sobre lo que estaba sucediendo con sus finanzas, había protagonizado hasta ocho paros generales. En alguno de ellos, la crispación desembocó en importantes actos de violencia. Mientras tanto, el Ejecutivo nacional siguió trazando planes de austeridad y de recortes. 

El 23 de mayo, el Gobierno aprobó nuevas medidas para ahorrar 28.000 millones de euros hasta 2015 y privatizaciones para conseguir otros 50.000 millones adicionales.
Entre otras medidas figuran la reducción del número de funcionarios y de sus sueldos, la congelación de las pensiones, la reducción de organismos públicos, la venta de empresas o la subida de impuestos. El movimiento de los “indignados” toma el centro de Atenas.

Segundo rescate
El 21 de julio de 2011, los líderes de la eurozona acordaron un segundo rescate por 109.000 millones de euros, en el que también participó el sector privado. Ninguna ayuda parecía ser suficiente. La situación de Grecia empeoraba por momentos y el Gobierno reconocía, el 2 de octubre, que no cumpliría los objetivos de déficit. Los organismos europeos e internacionales continuaban estudiando cómo poner freno a la caída helena.

Acuerdo global en la eurozona
La Eurozona alcanzó un pacto global que sería definitivo para el rescate de Grecia y para su permanencia en el euro. Los líderes de los países que pertenecen a la moneda común pactaron con los bancos internacionales la condonación de la mitad de la deuda griega, así como aumentar la contribución al rescate de la república helena en 30.000 millones de euros. De esta forma, la aportación pública (a través del fondo de rescate) sería en total de 139.000 millones. A cambio, el Gobierno de Yorgos Papandreu tendría que llevar a cabo nuevos recortes y privatizaciones.

La sorpresa del referéndum
La noticia del acuerdo global de la Eurozona aportó cierta calma al Ejecutivo griego y supuso una inyección de confianza en los mercados. Pero la calma apenas duró unos días. El tiempo que tardó Papandreu en anunciar su intención de someter a referéndum la nueva hoja de ruta europea para el rescate heleno y convocar una moción de confianza que tendría lugar el viernes 4 de noviembre.
 
La cumbre del G-20
Tras el anuncio, las alarmas saltan en el corazón de Europa, que en la misma semana acogía la cumbre de los líderes del G-20. Desde el primer momento, la situación de Grecia se convierte en protagonista. La canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolás Sarkozy convocaron una reunión de urgencia con Papandreu para tratar de convencerle de que diera marcha atrás en su intención de celebrar el referéndum. Lejos de conseguir su objetivo, el primer ministro griego aseguró tras la reunión que la consulta tendría lugar el 4 ó 5 de diciembre. Merkel y Sarkozy amenazaron: “Grecia no recibirá más dinero en concepto de ayuda hasta que no despeje todas las incertidumbres”.

Para ese momento, el Gobierno de Papandreu ya estaba sumido en una crisis interna por la que se cuestionaba, incluso, que sus compañeros de filas le apoyaran en la moción de confianza.

Marcha atrás
A sólo un día de la cita definitiva en el Parlamento y ante las presiones internas y externas, el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, confirmaba de forma oficial que no habría referéndum sobre el rescate. Sólo un día después, Papandreu “sobrevive” a la moción de confianza que él mismo planteó, con 153 votos a favor y 145 en contra.

Negociaciones para un nuevo Gobierno
Tras conseguir el respaldo, Papandreu prometió iniciar al día siguiente conversaciones para formar un gobierno de unidad nacional (incluso no encabezado por él).

Dos días después, el presidente griego, Karolos Papoulias, recibió a Yorgos Papandreu para sentar las bases del posible nuevo Gobierno, en el que sería fundamental el consenso para evitar la convocatoria de elecciones anticipadas. Esta tarea se antojaba complicada por la posición de Antonio Samaras, el líder de Nueva Democracia, que con sus 85 escaños es el principal partido de la oposición. Samaras pedía la dimisión de Papandreu y, a cambio, proponía la puesta en marcha de un Ejecutivo de tecnócratas que aprobara en el Parlamento el plan de rescate y convocara inmediatamente elecciones generales.

Papandreu era contrario a esta propuesta. Sin embargo, y tras un día de frenéticas negociaciones entre el Ejecutivo griego y los partidos de la oposición, el acuerdo llegó. La Presidencia helena anunciaba que se había "llegado al acuerdo de formar un Gobierno que lleve a elecciones inmediatas".

Gobierno de coalición sin Papandreu

Samaras y Papandreu volverían a reunirse para designar un nuevo primer ministro y la composición general del Gobierno.

El primer ministro griego, Yorgos Papandreu, anunció su dimisión el 5 de noviembre de 2011 y la intención de formar un gobierno de unidad nacional con  Antonis Samarás. El objetivo del nuevo gobierno de coalición era aplicar las pautas acordadas en la cumbre europea y la convocatoria de elecciones anticipadas tras un período determinado de tiempo.

Papandreu se reunió con la oposición con el propósito de tomar las medidas necesarias para iniciar el fin de la crisis política griega. El recién estrenado Ejecutivo debería hacer frente al préstamo de las ayudas recibidas así como negociar las condiciones del nuevo plan de ayuda.

El exvicepresidente del Banco Central Europeo Lucas Papademos, fue el elegido por Papandreu y Samaras para encabezar el nuevo gobierno griego de unidad nacional hasta las elecciones que se celebraran el 19 de febrero.

Además, el nuevo Ejecutivo lo integran 49 miembros entre los que se encuentran, sobre todo, miembros del partido socialista PASOK, junto con seis representantes del conservador Partido Nueva Democracia (PND) y cuatro integrantes de la más pequeña y derechista Reunión Popular Ortodoxa (LAOS) que se unieron al gobierno por primera vez.

Por su parte, Evangelos Venizelos conservó su cargo de viceprimer ministro y ministro de Finanzas. Theodoros Pangalos, otro miembro clave del PASOK, partido que tiene la mayoría parlamentaria, también seguirá siendo viceprimer ministro. El vicepresidente del PND, Stavros Dimas, excomisionado de la Unión Europea para Medio Ambiente, fue nombrado nuevo ministro de Relaciones Exteriores, y el segundo vicepresidente del PND, Dimitris Avramopoulos, será el nuevo ministro de Defensa Nacional. El legislador Mavroudis Voridis, del LAOS, será el nuevo ministro de Infraestructura, Transporte y Redes. Y por lo demás, la mayoría de los ministros del ex primer ministro Yorgos Papandreu conservaron sus carteras.

Fuente: El País, ABC, www.rtve.es

Laura C. Chiachio

¿POR QUÉ GRECIA ESTÁ DENTRO DE LOS PIIGS?



En febrero de 2010 Grecia vivía un durísimo plan de ajuste para intentar sanear las cuentas del país y recuperar la credibilidad internacional de su economía. Miles de protestas denuncian los planes del gobierno de Papandreu de recortar sobre todo salarios, pensiones y que afecta especialmente al sector público. Técnicos del Banco Central y de la Comisión Europea, así como del Fondo Monetario Internacional, inspeccionaron la puesta en marcha de esas medidas y han vigilado muy cerca que se cumplan. Los ministros de economía de la eurozona dieron un ultimátum al gobierno griego para que se empezaran a ver los primeros resultados antes del 16 de marzo de ese mismo año.

Por primera vez, un país de la zona euro rozaba el riesgo de desestabilizar la moneda única, pero también por primera vez, queda clara la voluntad de los gobiernos europeos de estar listos para el rescate. Más ajustes en los presupuestos, en los salarios y en las pensiones es lo que exige la Unión Europea a un país que debe más de lo que puede pagar y cuya deuda pública supera el 120% del PIB. Por todo ello le somete a vigilancia y le da un mes de plazo para mostrar resultados, solo un mes para comprobar que Grecia no está en un callejón sin salida. 


                         
 Un sinfín de huelgas se suceden en Atenas, todo por las medidas de ajuste que el gobierno de Yorgos Papandreu anunció a principios de febrero de 2010, congelación de los salarios, subidas fiscales y aumento de la edad de jubilación a los 65 años. Papandreu, que ganó las elecciones en octubre de 2009 con la promesa de aumentar los impuestos a los ricos para ayudar a los pobres, asegura que el país no puede aguantar más huelgas y que ya no tiene tiempo para actuar a corto plazo. La sensación de angustia por la falta de tiempo se palpa en la calle.

Ya hace once años, cuando Grecia estaba a punto de incorporarse al euro, el Banco Central Europeo expresó su preocupación porque el país no podría cumplir los criterios de convergencia debido a su alto déficit público y a su índice de infracción. Décadas de corrupción política que afectó a diversos gobiernos y se agravó con los gastos y las ayudas para las obras de los Juegos Olímpicos de 2004 que aumentaron la fragilidad de su economía. Ahora se ve imprescindible la reforma de todo el sistema.

Mientras los griegos ven como sus fuentes de ingresos tradicionales como el turismo o el transporte marítimo acusan también la crisis, queda en evidencia lo que era una sospecha, que el gobierno anterior falseó y maquilló las cifras oficiales, ocultó el déficit, entonces saltó la alarma por un posible efecto contagio a otras economías europeas.

Los ministros de economía de la Unión Europea impusieron sus deberes y era Giorgios Papaconstatinou, el ministro de Finanzas griego en aquel momento, el que tenía que llevarlos a cabo. El compromiso era reducir el déficit de su país del 12,7 al 8,7 en 2010 y dejarlo en el 3% en 2012 recortando el gasto público.

Era entonces por aquel tiempo, en febrero de 2010, cuando Papaconstatinou declaraba que Grecia tenía falta de credibilidad y que la pagaban, desafortunadamente, en el mercado internacional. “Pero también existe especulación internacional”, afirmaba el ministro. Además, reconocía que ellos creían que habría estabilidad y que dependía de cómo vieran todos a Grecia, los europeos, los mercados y los ciudadanos griegos. “Hay que demostrar que lo asumimos y llevamos a cabo un difícil programa, en cuanto lo hagamos correctamente podremos obtener el préstamo internacional que necesitamos para los próximos meses”, concluía.
                       
                            
“Un programa importante de Grecia es poder encontrar una solución a la deuda, tenemos que hallar una solución más profunda para la competitividad del país. La economía hace años que pierde competitividad en el turismo, en el transporte marítimo, es ahí donde tiene que haber inversiones, deben existir inversiones radicales. El problema es que Grecia, en este momento, no tiene estas inversiones.”, sostenía por su parte, el economista Jens Bastian.

Pero esas inversiones, en un país donde el 18% de los trabajadores son funcionarios públicos, se ven a menudo como una amenaza. Ocurrió en el puerto del Pireo, un autentico símbolo del poder económico griego de otros tiempos, el gobierno de Nueva Democracia, anterior al de Yorgos Papandreu, privatizó la gestión de sus contenedores y se la entregó a una empresa china. El propósito era en 2010 seguir adelgazando el sector público, reducir directivos y salarios y reformar el sistema de pensiones para que no quebrara en cinco años.

En la calle lo que más costaba aceptar eran las complicadas reformas fiscales entre una población que ha convivido con el fraude. Se planteó subir los impuestos a las rentas más altas y exigir facturas detalladas de gastos a los que estaban exentos, a los que tenían rentas inferiores a 12.000 euros. Lo que sí tienen claro los griegos es que hay que hacer ajustes, pero justos. Este es el enorme reto de una cultura, que como recuerdan los mejores escenarios de su arqueología, enseñó al mundo a pensar.

A Grecia se le acababa el tiempo, tenía que recuperar en pocos días su credibilidad perdida como país en muchos años. Nadie pensaba que iba a conseguirlo en un solo mes, pero en ese tiempo se tenía que ver si las columnas rotas de su economía podían servir de pilares para construir un nuevo modelo, algo que estaba por inventar, quizá por eso el gobierno griego, por primera vez, le pedía a los ciudadanos que opinaran sobre las leyes en Internet. Creó una especie de ágora virtual, porque se buscaban ideas para salvar a un país y es un esfuerzo al que todos deben enfrentarse. El 60%, según las encuestas, apoyaban las medidas del gobierno, pero debían aplicarlas.

Como una premonición sobre el cielo de Atenas pesaba también esos días la sombría situación de la economía de Grecia que reflejó su ministro de finanzas con una tremenda metáfora. Se trata, decía, de que el Titanic no se hunda, pero no se puede conseguir en un día.

Fuente: El País y www.rtve.es

Laura C. Chiachio

viernes, 25 de mayo de 2012

¿Por qué Irlanda está dentro de los PIIGS?


Para analizar por qué Irlanda pertenece al grupo de países de la periferia Europa denominado PIIGS, vamos a hacer un recorrido, a grandes rasgos, de su economía a lo largo de su historia. De esta forma podremos vislumbrar posibles causas de la crisis económica tan grave que experimenta el país.

Durante los años cincuenta, Irlanda tuvo varios gobiernos sucesivos que promovieron políticas proteccionistas. Las exportaciones representaban solo un 32% del PIB, y de éstas el 75% estaban dirigidas a Reino Unido. Los pobres resultados económicos del país se debían a la intervención gubernamental en el comercio y en otras áreas relacionadas. En la población, estos resultados, produjeron unos altos índices de emigración.

Poco a poco, el gobierno del país, comenzó a abandonar estas políticas proteccionistas, en los años sesenta. La economía irlandesa se orientó mucho más hacía el tema de las exportaciones. Gracias a esta liberalización del comercio, Irlanda experimentó un marcado crecimiento. La producción aumentó un 4.2%, el doble que en los cincuenta, pero aún mantenían un alto índice de intervencionismo. Irlanda no lograba llegar a los índices de calidad de vida del resto de Europa.

En 1973, Irlanda se unió a la Comunidad Económica Europea, y continuó con sus avances hacia la liberalización. Durante ésta década, la economía de Irlanda, se caracterizó por políticas keynesianas que le condujeron a la crisis fiscal.

A comienzos de los ochenta, el gobierno aumentó los impuestos a las rentas y al consumo para intentar reducir el déficit que tenía y, también, como medida ante los problemas ocasionados por las crisis del petróleo. La relación deuda/PIB era muy alta y aumentar los impuestos no parecía una solución.  En esta década, el resto de Europa, también tenían un crecimiento pobre.



La urgencia que se desprendía de la fuerte crisis fiscal que atravesaba el país, fue la que originó un cambio en las políticas de Irlanda. La única opción que veía Irlanda era la reducción de los gastos gubernamentales. Se recortaron gastos en salud, educación, agricultura, transporte y vivienda, etc. Gracias a estos drásticos recortes (los mayores que vivía Irlanda en 30 años) consiguió salir de la crisis fiscal. Como consecuencia de éstas medidas, también, se redujo la intervención del Estado en la economía, dando paso a una etapa más liberal.

La economía irlandesa comenzó a crecer a un ritmo del 4%. Con la firma del Tratado de Maastricht en 1992, se afianzó su credibilidad y se comprometió a seguir con las políticas fiscales sanas. Así continuó creciendo hasta finales de los 90, sobrepasando los niveles de vida del resto de Europa. Esto atrajo masivamente a inversores y especuladores al país que invirtieron de forma exagerada en construcción, basando la mayor parte de la economía en ello. La evolución de Irlanda se tildó de “milagro económico”.

¿Qué pasó para que se desplomara la economía irlandesa?

Citaremos para explicarlo al Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, en un artículo que publicó en El País:

“La historia irlandesa empezó con un auténtico milagro económico. Pero al final este dio paso a una fiebre especuladora impulsada por bancos y promotores inmobiliarios fuera de control, todos en connivencia con los principales políticos. La fiebre se financió con enormes préstamos adquiridos por los bancos irlandeses, en su mayoría de bancos de otros países europeos. Luego la burbuja estalló, y esos bancos tuvieron que hacer frente a unas pérdidas enormes. Se podría haber esperado que quienes prestaron dinero a los bancos compartiesen las pérdidas. Después de todo, eran adultos que actuaban por propia voluntad y, si no eran capaces de comprender los riesgos que estaban asumiendo, eso no era culpa de nadie más que de ellos. Pero no, el Gobierno irlandés dio un paso al frente para garantizar la deuda de los bancos, con lo que convirtió las pérdidas privadas en obligaciones públicas”.


(UME: Unión Monetaria Europea / IRL: Irlanda)

En sólo tres años, la República de Irlanda pasó de un rápido crecimiento económico a registrar cifras dobles de déficit público.
Su desarrollo se basó durante años en impuestos bajos que atraían inversiones y multinacionales al país, y en un boyante mercado inmobiliario. Cuando estalló la burbuja de la construcción en 2008, el valor de los inmuebles se desplomó entre un 50% y un 60% y atrapó a todos los bancos del país, que habían concedido innumerables préstamos a particulares y promotores.

El Gobierno de Dublín se vió obligado a socorrer a las entidades financieras con una inyección de 50.000 millones de euros. Esa ayuda hundió las cuentas públicas irlandesas que terminarán este año con un déficit del Estado del 32% de su PIB, frente al 14% que registró a finales de 2009. (vía El País)

En conclusión, podríamos decir que, los países que apoyan su economía en las burbujas inmobiliarias han tenido el mismo desenlace, véase España.

Susana López Cruz

PLAN DE RESCATE A IRLANDA


El 21 de Noviembre de 2010, Irlanda se vio obligada a pedir el Rescate a Europa, fue la segunda víctima, tras Grecia, de la crisis financiera.

El acuerdo era prestar una línea de crédito, a Irlanda, de 80.000 millones de € para reestructurar su sistema financiero, que quebró tras el pinchazo de su burbuja financiera.  Los problemas de las burbujas financieras son muy graves.

Irlanda es un país con mucha deuda pública, pero más deudas privadas. La burbuja inmobiliaria se fue incrementando durante 10 años, gracias al crédito fácil y barato, dejando a muchas familias, empresas y bancos endeudados. Gracias a esta burbuja los irlandeses tenían mayor renta per cápita que los alemanes, el sueldo mínimo rozaba los 1.500€.

Junto a la petición de rescate, el ejecutivo aprobó un plan de austeridad drástico que puso a Irlanda contra las cuerdas. Los recortes ascendieron a los 6.000 millones de €, en el primer año, y un total de 15.000 millones de € (el 10% del PIB) los siguientes cuatro años. Esto supone la disminución del gasto público, bajada de los sueldos de los funcionarios, severa bajada del sueldo mínimo, menos subsidios, menos prestaciones sociales y menos inversión.

Eso sí, el gobierno irlandés no quiso tocar el impuesto de sociedades del 12,5%, el más bajo de Europa. Lo que para el resto de países resulta incomprensible.



El 7 de Diciembre de 2010, los Veintisiete aprobaron el Rescate de Irlanda. Ese mismo día, el país debía aprobar sus Presupuestos 2011 con el duro plan de ajustes ya anunciado.

La ayuda de los Estados miembro consistió en 45.000 millones de € del total de 85.000 millones de € del total del Rescate. Irlanda debe devolver esos fondos con un interés que roza el 6%. (*fuente: EFE)

Las condiciones que acompañaron al rescate fueron las siguientes:
  1.   . Reestructuración del sistema bancario
  2.   . Reformas para potenciar el crecimiento económico
  3.   . Reducción del déficit público al 3% el PIB en 2015


En un principio, la reducción del déficit era para 2014, pero por las circunstancias del rescate se prolongó un año más.

Los ministros del Ecofin se pronunciaron ante las constantes voces que se pronunciaban a favor de aumentar el Fondo Europeo de Estabilidad, de 750.000 millones de €. A este respecto, la Vicepresidenta española (en ese momento), Elena Salgado, declaró que “entendía que el fondo era suficiente, tiene un tamaño que nos parece razonable”.

España aportó al Rescate de Irlanda 2.600 millones de €. El propio país, Irlanda,  contribuyó con 17.500 millones de sus reservas para pensiones.  Bruselas destinó 22.500 millones del presupuesto comunitario, la misma cantidad que dio el FMI (fondo Monetario Internacional). Por su parte los países de fuera de la zona Euro aportarán 4.800: Reino Unido 3.800 millones, Dinamarca 400 y Suecia 600.

El plan es que Irlanda destinase a los bancos 10.000 millones, a crear un fondo de contingencia para necesidades adicionales de la banca de 25.000 millones y 50.000 millones para estabilizar cuentas públicas.



Susana López Cruz

CRONOLOGÍA DE LA CRISIS DE IRLANDA


En el año 2010 estalló la crisis del Euro. Llamamos así a la crisis de confianza que se produjo en la Eurozona, tras la declaración de quiebra total del Grecia. Este hecho supuso que los mercados vieran un posible efecto dominó en los demás países, sobre todo, en los países que tenían las economías más débiles, los PIIGS: Portugal, Irlanda, Italia y España, además de la mencionada Grecia.

Como muchos economistas predijeron, algunos de estos países se vieron con serias dificultades económicas, viendo peligrar sus sistemas y al filo del rescate. Irlanda fue uno de los países en los que estas circunstancias se cumplieron.




A continuación, haremos un repaso cronológico de Irlanda, desde el año 2008 hasta la actualidad.



jueves, 24 de mayo de 2012

¿QUIÉNES SON LOS CULPABLES DE LA CRISIS?

A pesar de que la periferia ha cometido errores, Mansori sostiene que la crisis financiera y la profunda recersión son los causantes de la crisis. Desde 2008 los inversores piensan en activos más seguros. “Los inversores decidieron que era hora de recuperar sus inversiones, lo que unido a la recesión –que ha provocado una explosión de déficits no sólo en la periferia- ha hecho que los países peroféricos no tuvieran ninguna posibilidad de salvarse, sin importar cómo de responsables hubieran sido antes de la crisis”.

La deuda griega y la UE. Chappatte.

 Según el economista, la creación de la Eurozona sembró la semilla de la crisis actual y no el comportamiento de la periferia. “La crisis no se puede transformar en una historia moral” a través de castigos en forma de recortes.
 Krugman, premio Nobel de Economía, nunca ha sido un defensor del euro. El economista recuerda en un artículo titulado “La trampa del euro” que en 2007 el déficit de Grecia no era mayor que el de Estados Unidos en los años 80 y que España tenía superávit
En los últimos años, entró una gran cantidad de capital en los países de la periferia europea porque la pertenencia de Grecia, Portugal y España hacía pensar en que serían países seguros en los que invertir.  Cuando llegó la crisis financiera, el fin de la inversión extranjera se convirtió en una trampa.

Merkel y Sarkozy tiran de las cuerdas. Theo, OTA
 “Durante los años de la liquidez los salarios y los precios en estos países crecieron mucho más rápido que en el resto de Europa. Ahora que no hay dinero fácil, es necesario volver a reducir los costes”. Sin embargo, ahora las naciones no cuentan con el control de la política monetaria. La deflación, bajada de salarios y precios, conlleva una caída económica y un alto desempleo durante un largo periodo de tiempo y agrava el problema de la deuda.
 Como concluye Mansori, “es profundamente injusto que si la periferia cargó con todos los riesgos de la Eurozona y los beneficios fueron compartidos con el núcleo, ahora se pretenda que la carga de resolver la crisis recaiga de manera tan abrumadora sobre ella” a través de políticas de austeridad demandadas.

Artículo de Krugman en The New York Times”: